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Somos un ministerio cristiano que sirve a la iglesia cristiana en Colombia por medio de la enseñanza de la Biblia en relación al evangelismo y la apologética. Inspirando y equipando a la iglesia para cumplir la gran comisión (Mr 16:15), ayudándolos a defender su fe y proclamar el evangelio de Jesucristo (1 Pe 3:15).

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La Fuerza Pública sin Fuerza: Ataques a policías en Bogotá

Esta semana, muchos vimos horrorizados las manifestaciones de algunos miembros de una comunidad indígena desplazada por la violencia. Mira el video, déjanos tus comentarios y compártelo!

Los noticieros reportan 15 policías y 7 gestores de paz heridos, así como ataques a estaciones de bus y a edificaciones en el centro de la ciudad.

Se ve a los policías presenciando destrucción y ataques en su contra, pero sin responder para neutralizar o capturar a los agresores a sus vidas y destructores de la propiedad privada. De hecho, Vemos a los ciudadanos protegiendo a los policías atacados.

Hubo dos capturados, que fueron arrastrados, sin embargo los periodistas comentan que la gente “cuestiona a los policías”. Y al final de la jornada, se publica una lista con fotografías y una recompensa de 50M para lograr la captura de los agresores.

Todo esto me lleva a plantear ciertas preguntas:

¿Por qué habría de ser necesario publicar una lista de fotos de las personas con orden de captura y ofrecer una recompensa, si la fuerza pública estuvo presente y presenciando los ataques? ¿No era claro que podían hacer uso de la fuerza para neutralizar estas acciones y capturarlos?

En ese caso ¿es una violación de “derechos humanos”? ¿no sería un uso legitimo de la fuerza?

Pues Por lo que se ve, la fuerza pública ya no tiene fuerza.  

He notado que la labor de la policía se ha desestimado, y eso ha llevado a un punto en el que la fuerza pública ya no es fuerza, simplemente es observadora y pasiva ante este tipo de ataques.

¿Cuál es la verdad sobre la función de la fuerza pública? ¿Cuál es la verdad sobre el uso legítimo de la fuerza? ¿Cuál es la verdad sobre los derechos humanos en estos casos?

Hay una sola verdad, y no se encuentra en nuestros mejores ideales humanos para lograr un mundo mejor. Se encuentra en la relevación de Dios.

Dios es el creador y toda la tierra y sus habitantes le pertenecen. Él es la autoridad final de toda la humanidad, el rey de reyes y señor de señores.

Y Dios ha delegado autoridad al gobierno civil. El apóstol Pablo en su carta a los romanos, nos enseña que no hay autoridad sino de parte de Dios, y en un mundo de personas malvadas, el gobierno tiene la función de promover la justicia y castigar la maldad.

“Porque los gobernantes no son motivo de temor para los de buena conducta, sino para el que hace el mal’ Rom 13 NBLA dice Pablo, “pues es para nosotros un ministro de Dios para bien” ‘Pero si haces lo malo, teme. Porque no en vano lleva la espada, pues es ministro de Dios, un vengador que castiga al que practica lo malo.’.

¿cuál es la esencia, el principio fundamental del gobierno? Dice RC Sproul que La respuesta es una palabra: fuerza.

La fuerza pública es empoderada por Dios para ese fin, castigar al que práctica lo malo. Pablo lo llama la espada. Y ciertamente esto es el uso legitimo de la fuerza. Para refrenar la maldad, proteger la vida, la propiedad privada y ser un garante de la justicia.

Cuando el gobierno usa la espada, no necesariamente está violando derechos humanos. Hemos confundido las cosas al no hacer distinciones. Por ejemplo, un homicida debería ser digno de la pena de muerte, y al ejecutarla, el gobierno no está violando sus derechos humanos.

No hay un gobierno, policía o ejercito perfecto, porque estas instituciones están integradas por pecadores, y hemos visto casos de corrupción, pero eso no quita que sea necesario en un mundo de personas malvadas. Si deslegitimamos a la fuerza publica y le quitamos la espada, las leyes se convertirían en nada más que sugerencias para la ciudadanía, y la sociedad no iría para otro lado, más que para el caos, vandalismo, destrucción, robo, violación y violencia sin restricción.

Los gestores de paz de la alcaldía, que estuvieron allí para solucionar por el dialogo, no fueron más que agredidos y sus vidas estuvieron en peligro. Solemos tener un concepto ingenuo de la maldad humana, que nos va a sorprender y romper el corazón tarde que temprano. Esto muestra de que en algunos casos y con ciertas personas el dialogo no es suficiente.

Si pensamos en la comunidad indígena que está desplazada por la violencia, ellos quieren regresar a su tierra.  Pero ¿por qué tuvieron que salir huyendo de sus propiedades, dejar abandonadas sus casas y su vida allá?

Precisamente porque no hay condiciones garantizadas por la fuerza pública en ese lugar, porque los grupos armados ilegales los expulsaron y están sin restricción dominando esos territorios.

¿No debería la fuerza pública atacar con toda la fuerza de la espada esos grupos ilegales para que estas comunidades indígenas y en general todos los ciudadanos podamos vivir, trabajar, procrear y disfrutar de las bendiciones que Dios nos ha dado en este tiempo? 

En todo caso, a pesar que la fuerza pública podría alinearse mejor con el rol que Dios le ha dado, y que la maldad podría ser refrenada de mejor manera, la solución definitiva para el problema de la humanidad no está en esto.

El problema humano, en el fondo no es por falta de leyes, educación e instituciones para lograr hacer el mundo un lugar mejor. El problema es profundo en el corazón de cada individuo, que quiere autogobernarse y ser su propio dios. Viviendo en pecado, que no es otra cosa que rebelión cósmica contra la gran y suprema autoridad del universo: Dios.

Nuestros actos de pecado tienen consecuencias eternas, la retribución justa del pecado es la muerte, tanto física y eterna. Dios es justo y santo, y no dejará al malvado sin castigo, no dejará la impunidad de ninguna manera en el mundo. Yo soy culpable de pecados ante Dios, y cada ser humano lo es. Estamos muertos en nuestros delitos y pecados, sin esperanza, a no ser por Jesucristo, el Dios que se hizo carne, y caminó por esta tierra para escribir la historia de una nueva humanidad,  él no cometió pecado y fue a la cruz para sufrir la muerte y la ira de Dios que nosotros merecemos, que el cargo nuestro pecado sobre sí mismo. El justo muriendo por los injustos.

Eso muestra cuan grande es el amor de Dios que muere por pecadores. Jesús resucitó al tercer día y ahora está en el lugar de máximo honor.

Todo aquel que se arrepienta, es decir, reconozca y de la espalda a sus pecados, y ponga su confianza en Jesús como su salvador y Señor, puede ser perdonado y reconciliado con Dios. Puede recibir un regalo inmerecido de perdón, misericordia, un nuevo corazón y un Padre Celestial.

Solo la verdad nos puede hacer libres, y Jesús dijo, yo soy el camino, la verdad y la vida, y si él nos liberta, podemos ser verdaderamente libres.

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José y Ángela Páez – Familia Páez Durán

Esta entrada tiene 4 comentarios
  1. Estimado Jose buen día, agradezco la información enviada pero veo con preocupación que se realice este tipo de comentarios solo bajo el nuevo gobierno, creo que si la Iglesia entra a realizar este tipo de juicios frente a acciones sociales y de gobierno debe ser imparcial y conocer los contextos para dar este tipo comentarios.

    No sólo se debe emitir juicios sobre las malas reacciones de las comunidades, es necesario entonces emitir estos juicios ante las malas prácticas de policías y soldados, no he visto esto cuando soldados fueron judicializados por abusar sexualmente de una niña, ni cuando aparecen noticias sobre la corrupción de la policía en ciudades y comunidades rurales.

    Le invito a salir de la comodidad citadina y visitar las realidades de iglesias en contextos de violencia y en medio de policía corrupta que en vez de hacer valer la justicia que Dios les ha encargado como bien lo ha explicado, solicitan sobornos o ponen en evidencia los ciudadanos que denuncian las malas acciones y son asesinados por ello, sin recibir la protección de quien tiene la espada para hacer cumplir la justicia. Aún, pastores y sus familias han tenido que huir por falta de protección ante estas situaciones.

    Que el Señor les siga dando sabiduría y sugiero tener cuidado en los juicios emitidos, más bien invitar a la Iglesia a unirse en oración por nuestras autoridades y personas en eminencia para que la justicia sea llevada a cabo y el pueblo colombiano pueda vivir reposadamente

  2. Con el gobierno que tenemos actualmente, hay una completa anarquía, y no solamente por el hecho de que este hombre es pecador, si no por qué porque sus pensamientos y su proceder para con el país no son los mejores y eso lo estamos viendo.
    El presidente está protegiendo y premiando a los delincuentes, dejando a la fuerza pública y a los militares sin autoridad para poder ejercer sus funciones.
    Es difícil cómo creyente, no opinar sobre estas cosas qué está haciendo el actual gobierno y todos los que están a favor de él y su pésima gestión como máximo gobernante.
    Es cierto que nuestra oración debe ser por la salvación de todos ellos, pero no podemos obviar las opiniones por todo lo que está atravesando el país en este momento.

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